Conmemoración Martirio San Pedro Poveda 28 Julio

San Pedro Poveda Castroverde, humanista y pedagogo, tal como lo calificó la UNESCO en el centenario de su nacimiento, vivió las inquietudes de la gran crisis de valores y de formas de vida de principios del siglo XX. Fue un exponente de esa estrecha minoría cristiana preocupada por formular los principios básicos de una antropología, capaz de liberar al hombre de toda forma de enajenación y de rechazo a la trascendencia. El compromiso de Pedro Poveda con esta corriente de pensamiento constituye el fondo más profundo de sus Proyectos Pedagógicos El humanismo pedagógico de Poveda no es excluyente es eminentemente inclusivo, está referido a todos los hombres.

“Yo quiero vidas humanas”… “¿prescindir de lo humano? jamás".

En 1911 comenzó a abrir sus primeras Academias, inicio de la Asociación laical Institución Teresiana a cuya fundación y expansión se dedicó intensamente. La Institución Teresiana es una asociación internacional de laicos de la Iglesia Católica, fundada por san Pedro Poveda en 1911, en Covadonga, Asturias (España). Se integran en ella, en diversas asociaciones y movimientos, hombres y mujeres seglares comprometidos con la evangelización, la promoción humana y la transformación social, mediante la educación y la cultura, en entidades públicas y privadas.

Consistió en ver en la educación, en la cultura y en la promoción de la persona, la posibilidad de una respuesta a los problemas sociales de su tiempo y un espacio privilegiado para el encuentro de esa persona con Dios. Ésta era en verdad su inquietud más genuina y auténtica. San Pedro Poveda vivía con gratitud y hondura los aniversarios de sus fechas sacerdotales. El 17 de abril de 1897 fue ordenado presbítero en la capilla del palacio episcopal de Guadix y el día 21 celebró su primera misa solemne en el mismo lugar.

Poveda fue un hombre entregado a Dios y a las personas sin reserva alguna, desde el punto de vista espiritual no es posible entender su fisonomía sin comenzar por el principio, por su vida de niño, por su temprana vocación sacerdotal. San Pedro Poveda vivió en “sacerdote” desde su infancia. La última etapa de su vida coincidió con los años agitados previos a la guerra civil, en la que los enfrentamientos en todos los órdenes hicieron casi imposible la convivencia. La persecución religiosa adquirió tintes dramáticos y Pedro Poveda fue una de las primeras víctimas. Fue apresado en su propia casa momentos después de celebrar la Eucaristía y entregó su vida por la fe en la madrugada del 27 al 28 de julio de 1936. Sus palabras de presentación fueron: "Soy sacerdote de Jesucristo". Son las palabras con las cuales Pedro Poveda se autodefine a sí mismo en el momento en que lo buscan para el martirio Su cuerpo fue encontrado en el cementerio de la Almudena. Fue beatificado por San Juan Pablo II en Roma. Y canonizado el 4 de mayo del 2003 en Madrid por el Papa Juan Pablo II. Sobre Poveda comenta monseñor Pironio: “La Institución Teresiana es el mejor fruto de su sacerdocio. Poveda fue un gran educador, un verdadero apóstol de la juventud, un estupendo animador de la juventud, un estupendo animador del apostolado laico, un promotor de la participación de la mujer en la vida de la Iglesia y de la sociedad civil, un admirable evangelizador de la cultura”.

San Pedro Poveda fue responsable de una misión en la Iglesia y decidió ofrecerla para que otras personas pudieran vivirla. Le fue concedido el carisma de la convocatoria. Convocó para vivir el servicio a Dios en el corazón del mundo, en la vida misma y cotidiana, poniendo fe y vocación en las tareas encomendadas a cada cual en la sociedad.