Bibliotema del mes

Las Bibliotecas: espacios para leer, compartir, crear, imaginar y pensar...

Las bibliotecas han dejado de ser esos cuartos oscuros y fríos, llenos de montones de libros, periódicos y estantes polvorientos, para convertirse en verdaderos espacios democráticos, abiertos y de encuentros en donde cada persona tiene el placer de leer, escribir, danzar, pintar, reír, soñar y compartir con otras y otros. Al igual que la escuela, el hogar y la comunidad, en estos lugares disfrutamos de una convivencia sana, alegre, solidaria, mágica.

Al visitar ese espacio mágico las personas tienen la posibilidad de acercarse a las palabras. Esas palabras amigas, tristes, alegres, de sueños, de esperanza, de reflexión, de solidaridad, de amor, de ternura, de pasión, esas mismas palabras que aparecen escritas en varios soportes (en un libro, en una pintura, en un video, en un DVD, entre otros) esas mismas palabras que nos dan la oportunidad de compartir las/os otras/os nuestras imaginaciones, situaciones, nuestras metas y nuestros sueños y de interpelar todo lo que esta pasando en la comunidad, en el país, en el mundo; y a buscar posibles soluciones a esas situaciones.

Y es que en nuestra vida cotidiana se nos presentan situaciones vivenciales caracterizadas por el uso de estos dos actos del lenguaje: la lectura y la escritura, como es el caso, de la señalización de las ciudades y calles; los productos que consumimos, las instrucciones de los aparatos, electrodomésticos; indicaciones de un medicamento, elaboración de una receta para una comida o un postre. Todas estas situaciones nos crean la necesidad y también nos dan la oportunidad de acercarnos a todos esos soportes que aparecen en las bibliotecas. Y a la vez nos damos cuenta de lo importante que es leer y escribir a partir de nuestra realidad, del contexto.

Si nos trasladamos al contexto escolar vemos la biblioteca, como el motor que impulsa la interacción de las personas y la escuela para que ambos entren en contacto con la cultura, con la imaginación, la reflexión, la producción oral y escrita y a su vez interpelen todo lo que está pasando en su comunidad, en su país y en el mundo. La biblioteca le abre la ventana del saber, crear, pensar, vivir, disfrutar, ser y actuar…..

Vamos a seguir apostando para que estos espacios sigan brindándonos todas esas maravillosas posibilidades; a sabiendas de que la biblioteca no puede sola, se necesita de la colaboración de todas y todos y es por eso que se hace necesario asumir un compromiso social con la lectura, la escritura y las artes.

Ese compromiso implica promover el uso de la biblioteca en donde quiera que estemos, sin importar la actividad que realicemos; encontrar nuevos lugares y estrategias que faciliten el contacto directo con los libros y los demás recursos; motivar en nuestras escuelas, para que estas se conviertan en verdaderas comunidades de lectoras/es y escritores/as, en las que profesoras, profesores, madres, padres, estudiantes aprendieran y leyeran juntas y juntos.

Para esto no necesitamos tener grandes espacios, muchos recursos; solo hace falta tener una gran pasión por la lectura y hacernos verdaderas/os cómplices de todo lo que se va viviendo, disfrutando y construyendo en esos espacios.

Ver nuestras bibliotecas como el motor que mueve la comunidad de lectoras y lectores…que representa la esperanza de un espacio en donde juntas y juntos vamos a seguir reconstruyendo la utopía..

BIBLIOGRAFÍAS CONSULTADAS:

Lage Fernández, Juan José (2006) Animar a leer desde la biblioteca. 2a.ed. Madrid : Editorial CCS.

Durban Roca, Gloria (2010) La biblioteca escolar, hoy: un recurso estratégico para el centro. Barcelona: Graó.

Marzal García, Miguel Ángel, Cuevas Cerveró, Aurora, Colmenero Ruiz, María J. (2005). La biblioteca escolar como centro de recursos para el aprendizaje. V Congreso Internacional Virtual de Educación

Coronas Cabrero, Mariano. Bibliotecas escolares: animación a la lectura y algo más